Los pensamientos no son más que hablar con uno mismo. Henry Ford (aunque no tenía nada que ver con el rugby) decía: 'Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, de las dos maneras vas a tener razón'.
Es importante saber que el lenguaje corporal también lanza mensajes a la propia persona que lo adopta. Cuando alguien recurre a unos gestos típicos en una situación de estrés (rascarse la cabeza, encorvarse, retroceder, darse palmadas…), estos gestos acaban siendo también causa de ese estrés, y no solo consecuencia.
Para decirlo de otra manera: ante una situación estresante, el cerebro confirmará que realmente es estresante (y reaccionará con estrés) si ve que el cuerpo está adoptando gestos propios de una situación de estrés. Sin embargo, ante esa situación potencialmente estresante, si el cuerpo reacciona con un lenguaje corporal de confianza, el cerebro será capaz de contagiarse de esa confianza.
Controlar el lenguaje corporal puede cortocircuitar el mensaje negativo que está llegándole al cerebro y a menudo veréis que corregimos esos "gestos de estrés" a ls jugadors del equipo.
Si no os lo creéis, el día que estéis tristes miraos al espejo e intentad guiñaros un ojo. O sonreíd cuando menos ganas tengáis; o levantad la barbilla y caminad con la cabeza bien alta. Veréis cómo de repente os cambian todas las sensaciones.
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