Aunque no nos demos cuenta, nuestras actos y decisiones
remarcan nuestras creencias y ls chavals, por muy jóvenes que sean, se dan
cuenta y lo asimilan. La mejor (seguramente la única) forma de inculcarles que
ganar no es lo más importante es creerlo realmente, ya que nuestro ejemplo es
la herramienta pedagógica más poderosa.
Lógicamente, aquí no nos fijamos en los profesionales
en la elite, sino en el deporte
formativo. Es normal que los clubes punteros tengan otros objetivos en sus categorías
base debido a su historia o sus recursos, pero también suelen tener equipos
‘B’, o ‘C’, a menudo con jugadores de menor nivel, donde entiendo que estas
propuestas son igual de válidas.
En cualquier caso, si alguien quiere aportar su
experiencia al respecto en clubes de esas características, será bienvenida.
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